El ABC de SOPA no es de letras sino de bits

Fuente: Netmedia
Autores: Carlos Fernández de Lara
Publicación realizada con autorización de la fuente.

¿Qué es SOPA? Sus siglas son el acrónimo de Stop Online Piracy Act (SOPA). Es una iniciativa de ley presentada ante el Congreso estadounidense por el diputado republicano del estado de Texas, Lamar Smith, el pasado 26 de octubre de 2011. En resumen lo que la ley busca es la muerte y cierre de sitios como PirateBay, Cuevana, los Torrents y cualquier otro sitio que comparta, publica o difunda contenido (audio, video, imágenes, texto) con derechos de autor sin autorización o pago de regalías a los dueño del contenido. Esto incluye sitios como WikiLeaks, pues los cables divulgados por el portal eran propiedad del gobierno norteamericano.

La ley entrega facultad al Departamento de Justicia a que sancione y obligue a estos sitios web a bloquear esas ligas, banners o contenidos o incluso a cerrar el sitio o denegar el acceso al internauta. En caso de que una empresa viole en más de 10 ocasiones lo estipulado por la ley, en un periodo menor a los seis meses. Se le puede dictar auto de formal prisión de hasta 5 años.

Entonces, ¿cuál es el problema?
El problema es internet, porque es una plataforma compleja, enorme y en constante crecimiento. Por lo mismo es difícil de regular dadas las miles de aristas y ángulos que la distribución de información puede tener. Y como toda ley que ha querido regular el Web, esa complejidad se convierte en lagunas o vacíos legales. EL CEO DE Wikipedia lo define bien en su carta contra la ley SOPA.

Entre los elementos que contiene el proyecto de ley y que Wikipedia considera contrarios a sus propósitos están los siguientes:

Wikipedia quedaría encuadrada en la definición que se hace de «motor de búsqueda» (Internet search engine). Como tal, fiscales federales de los Estados Unidos podrían, mediante orden judicial, obligarla a retirar enlaces a páginas señaladas como «sitios extranjeros infractores» (foreign infringing sites) o someterla a sanciones judiciales. La definición de «sitios extranjeros infractores» es bastante ambigua y podría afectar incluso a sitios legítimos que alberguen contenido mayoritariamente legal con alguna parte aparentemente ilegal.

El elevado costo de la defensa contra estos procedimientos puede llevar a muchos sitios internacionales a no intentarla siquiera, dejando que perdure la presunción de ilegalidad por parte del gobierno estadounidense y llevando finalmente a su bloqueo.

Como resultado de ello, si alguno de los proyectos Wikimedia fuera sometido a dicha orden judicial, sería obligado a revisar millones de enlaces a «sitios extranjeros infractores» alojados en él y bloquearlos. Eso representaría un enorme gasto financiero y humano, que impediría el rápido crecimiento que Wikipedia ha tenido hasta este momento, y que debería ser repetido cada vez que un fiscal estadounidense presentara una orden de un juez federal contra un nuevo «sitio extranjero infractor».

Además, tales medidas se opondrían a nuestra cultura del conocimiento libre, siempre respetuosa con los derechos de autor.

Además de los argumentos de Wikipedia SOPA ha sido considerada una violación a la primera enmienda y la libertad de expresión, como lo dice Google, e incluso otras empresas de IT argumentan que leyes como SOPA o PIPA podrían impedir el crecimiento de internet. Esto al ahuyentar la inversión, negar la apertura de nuevas empresas web o impedir la inversión extranjera para estas mismas compañías por lo dictatorial de la legislación.

Y si eso pasará ¿a mí como internauta qué me importa?
Pues mucho o poco, dependiendo desde dónde veas la ley. Si tú eres un generador de contenidos (sea cual sea) verás como justo que los dueños de la propiedad intelectual (canciones, videos, películas o documentos) tengan derecho a proteger su trabajo y a que nadie, con alevosía y total libertad, tome esos contenidos sin siquiera dar crédito o pagar por ellos.

Pero qué sucede si por alguna razón encuentras una imagen, dibujo, texto o video en internet que te pareció digno de compartir con tu comunidad en línea. Y lo compartes no porque quieras ganar dinero al hacerlo, sino porque quieres expresar tus gustos, disgustos o pensamientos y ese contenido sirve para que lo hagas. Pues bajo la ley SOPA estarías violando la ley y lo mismo Twitter, Facebook o donde lo publiques si te permite publicar las ligas a esos contenidos y no los bloquea. He ahí porque con SOPA miles de internautas afirman que de aprobarse sería la sentencia de muerte a sitios como YouTube, los blogs, Facebook, Wikipedia y otros más.

Bajo ese escenario es posible que el día de mañana toda esa interacción, rapidez y dinamismo que te gusta de internet se pierda. Visto desde otro aspecto es como si regresáramos a un versión anterior de internet, el Web 1.0, en el que todos los contenidos eran estáticos y donde las violaciones a la propiedad intelectual eran prácticamente nulas.

Si no estoy en Estados Unidos me debería importar SOPA
Los detractores de SOPA aseguran que esto atenta contra el corazón mismo de lo que internet representa en el siglo XXI: La puerta a un mundo de infinitas posibilidades en los que es posible compartir, interactuar y participar con cualquier ser humano conectado a la plataforma.

Los defensores de SOPA la señalan como una ley que simplemente quiere evitar la piratería en la red y la violación de propiedad intelectual. Es decir, defender a quienes crean y pagan por la distribución de esos contenidos.

Pero SOPA no está sola en el mundo de las leyes, pues sigue el camino de leyes como La Ley Sinde en España, el famoso ACTA (Acuerdo comercial anti-falsificación) o en México las ya conocidas Ley Manzanero o, ahora, la Ley Doring.

Toma por ejemplo la ya aprobada Ley Sinde o Ley de Economía Sostenible, que si bien tiene varios aspectos, para fines de este texto sólo interesa uno. Pues en su recién modificación la ley “autoriza el corte del acceso a Internet a los usuarios que, reiteradamente, violen los derechos de propiedad intelectual”. Esto también es conocido como la ley de los tres strikes.

Es decir, descargas algo que no te pertenece, se te notifica, si lo vuelves hacer en dos ocasiones más el gobierno obliga a tu proveedor de internet a que te corte el acceso a la red y que a ningún otro ISP te entregue el servicio, en el leguaje Web, es como si tu persona fuera baneada de Internet.

En México, si bien el congreso rechazó ACTA durante 2011 (una ley que tambien buscaba controlar la distribución de contenidos digitales con derechos de autor en la red), recientemente el Senador Federico Doring presentó una nueva iniciativa de ley que va en el mismo sentido.

Aunque algunos han señalado a la hoy llamada Ley Doring como peligrosa y copia SOPA, el senador del PAN asegura que la iniciativa no busca penar con cárcel a los infractores como sí lo hace SOPA. “Es más como un alcoholímetro de internet”, dice que busca advertir al usuario cuando esté por descargar contenidos de sitios que violan los derechos de autor. Como muchas de estas leyes, la Ley Doring no establece qué sucede en el caso de contenidos que provengan de redes sociales; ejemplo, si descargo una fotografía que un usuario tomó con su teléfono y publicó en servicios como Instagram o Flickr y, yo decido tomarla para subirla a mi perfil de Facebook, para colocar en mi blog o para imprimirla y ponerla como poster en la pared de mi oficina.

Y usted como lector qué opina de SOPA, PIPA, Sinde, ACTA, Ley Doring y las que vendrán…

Image: renjith krishnan / FreeDigitalPhotos.net

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