En el banquillo de los acusados: The Rolling Stones.

Image courtesy of lamnee at FreeDigitalPhotos.net

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En esta ocasión toca estar en el banquillo de los acusados a sus Majestades satánicas: The Rolling Stones, agrupación acusada por el plagio de dos canciones de quien fuera uno de los representantes más importantes del Blues del Delta, Robert Johnson; los temas son Stop Breaking Down y Love in Vain.

En el LP de 1970, The King of the Delta Blues Singers Vol. II, del mítico Robert Johnson y lanzado por Columbia Records, las canciones aparecen registradas bajo dominio público, pero no bajo la Oficina de derechos de autor a favor de Johnson; sin embargo, en virtud de la Ley de Derechos de Autor de 1909, las obras no publicadas estaban protegidas por la ley del Estado. Una vez publicada o registrada una canción, tenía derecho a 28 años de protección de derechos de autor (con la opción de volver a registrarse por otros 28 años). Aunque, como mencioné en mi artículo cover, ¿standard o plagio?, en el Blues era muy común que una canción compuesta por un músico fuera compartida por otros colegas; en este caso, The Rolling Stones tuvo que enfrentarse a los herederos de Robert Johnson quien, paradójicamente y confirmando la costumbre típica del blues, había tomado la estructura musical de Love in Vain, uno de sus temas en disputa, de otra canción: In the Evenin´ When the Sun Goes Down, del pianista y cantante Leroy Carr y a quien Johnson admiraba.

Quizá el “error” en este caso lo cometió la compañía que representaba a los Rolling Stones, ABKCO, quien al momento de grabar y publicar Love in Vain en el álbum Let It Bleed, y Stop Breaking Down en el excelente álbum Exile on Main Street, asumió que ambas canciones estaban enteramente bajo dominio público. Las canciones del bluesman habían sido registradas a finales de los años 80 y principios de los 90 en una negociación entre Steve La Vere, dueño de la Corporación Delta Haze (que actualmente se dedica a preservar y publicar la música popular de Estados Unidos como el blues y el jazz), y los herederos de Robert Johnson.

Cuando La Vere presentó la demanda en 1995, ABKCO intentó revocar el caso argumentando que, debido a la imposibilidad de volver a registrar las canciones después de 28 años, todas las obras de Robert Johnson ya formaban parte del dominio público. En el año 2000 La Vere apeló en el Circuito Noveno de la Corte de apelaciones, remitiéndose a la enmienda de la ley de 1909 de derechos de autor que se hizo a la música realizada antes de 1978 y argumentando que el término “publicación” no incluía la comercialización de una grabación. Sobre esta base, el Tribunal Federal del Circuito Noveno aceptó el caso y decidió que las canciones de Robert Johnson efectivamente habían sido registradas en favor de sus herederos y de la Delta Haze en 1990. No está muy claro el monto que se pagó, ya que el caso pudo ser resuelto fuera de los tribunales.

En mi opinión, y hablando desde una perspectiva musical, el pago que hizo The Rolling Stones a Robert Johnson es el correspondiente a la difusión de su música, ya que finalmente fue una de sus máximas inspiraciones; también podemos tomar como ejemplo lo que hizo Eric Clapton en su disco homenaje: Me and Mr. Johnson, reviviendo lo que fuera, un personaje clave en la historia del Blues y de la música popular debido a su poderosa influencia, con una vida tan interesante como para realizar una película; de hecho, “Crossroads de Walter Hill es una película inspirada en él.

Robert Johnson fue un personaje mítico, donde cuenta la leyenda que vendió su alma al diablo en el cruce de la autopista 61 con la 49 en Clarksdale Mississippi a cambio de tocar blues mejor que nadie; existen varias versiones sobre su misteriosa muerte que podrían también servir como final de película, una de ellas es narrada en la contraportada del LP The King of the Delta Blues Singers Vol. II por su amigo y también músico de blues Johnny Shines: “Fue envenenado por una de esas mujeres a quienes realmente no les importaba él en absoluto. Y Robert estaba casi siempre rodeado de ese tipo de mujeres…”

Son House, otro músico de blues que trabajó con él, escuchó que había sido apuñalado por un marido celoso; también se dice que quien lo apuñaló fue una mujer, o que falleció de neumonía. Robert Johnson murió el 16 de agosto de 1938 a los fatídicos 27 años, formando parte como miembro honorable del famoso club de los 27, junto con Janis Joplin, Jim Morrison y Jimi Hendrix.

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